Mazda Mazda3 BL
2009–2013 · Compacto
Motores: 1.6 MZR, 2.0 MZR, 2.2 MZR-CD
Precio usado orientativo: 3.500–7.500 €
Este coche ha bajado enteros con los años.
Quédate con el 2.0 de gasolina con cambio manual: es la combinación más equilibrada de la gama. Si miras el 1.6, pregunta cuándo se cambió la correa de distribución, porque es de intervalo y una correa sin papeles es una factura pendiente. El 2.2 diésel solo interesa para carretera; en uno de ciudad exige prueba larga y diagnóstico del filtro de partículas antes de comprar.
Es el Mazda3 que sustituyó al BK y llegó en 2009, un compacto con un chasis por encima de la media del segmento y un diseño que aún no delata sus años. Las mecánicas de gasolina son sencillas y conocidas, y el 2.2 diésel cubre a quien hace kilómetros. Donde se nota la edad es en la electrónica: con más de quince años, la centralita y los sensores ya piden diagnóstico.
Pros
- La dinámica queda por encima de la media de los compactos de 2009.
- El 2.0 de gasolina es una mecánica conocida y de mantenimiento razonable.
- El diseño todavía no parece de 2009 cuando lo ves en el anuncio.
- El precio de ocasión es muy contenido para lo que ofrece.
- El maletero y la habitabilidad son correctos para el tamaño del coche.
Contras
- Los plásticos interiores quedan por debajo de los rivales alemanes de la época.
- La depreciación ya está hecha: quien lo compre no debe esperar que retenga valor.
- La centralita y los sensores acusan más de quince años y pueden dar guerra.
- El 2.2 diésel solo tiene sentido en carretera; en ciudad encarece su compra.
Problemas habituales a vigilar
- El filtro de partículas del 2.2 MZR-CD se colmata en unidades de uso urbano.
- La válvula de gases y el turbo del 2.2 diésel se resienten con los años y los atascos.
- El 1.6 lleva correa de distribución y hay que respetar el intervalo de cambio.
Cómo ha envejecido
Ha perdido casi un punto por la edad de su electrónica y por el diésel de ciudad, no por el chasis. Un 2.0 manual sigue cubriendo el papel de compacto de esta generación sin sobresaltos; un 2.2 de uso urbano puede dejar una factura de filtro de partículas que supera el valor del coche.