Toyota Auris E150
2006–2012 · Compacto
Motores: 1.4 D-4D, 1.6 VVT-i, 2.0 D-4D, 1.8 Hybrid
Precio usado orientativo: 4.500–9.000 €
Este coche es mejor compra hoy que cuando salió.
Si hay que quedarse con una, el 1.6 de gasolina con palanca: lleva cadena de distribución y se olvida uno de la correa. El híbrido 1.8 llegó en 2010 y es la otra compra sensata, siempre que la batería de níquel no encienda testigos en la prueba. El 1.4 diésel es más simple que el 2.0, y en el 2.0 hay que exigir papeles de filtro de partículas, inyectores y junta de culata antes de comprar uno.
Toyota cambió el nombre del Corolla de cinco puertas por éste, pero no el planteamiento: un compacto previsible, bien armado y pensado para durar. A mitad de generación, en 2010, se añadió una versión híbrida con batería de níquel que anticipaba lo que vendría después en la marca. El interior aguanta kilómetros sin deshacerse; el diseño, en cambio, pasa inadvertido en cualquier aparcamiento.
Pros
- El 1.6 de gasolina lleva cadena de distribución, así que no hay correa que cambiar.
- Desde 2010 existe un híbrido 1.8, opción rara entonces en un compacto de este precio.
- El 1.4 diésel es mecánicamente más simple que el 2.0 y da menos sustos.
- El interior está bien montado y aguanta kilómetros sin desencajarse.
- El precio de ocasión se mantiene contenido para lo que ofrece.
Contras
- El diseño resulta anodino y no destaca en ningún aparcamiento.
- El 2.0 diésel exige un presupuesto de mantenimiento que el 1.4 no pide.
- La dinámica es correcta, pero no hay nada en el volante que entusiasme.
- El híbrido pierde algo de maletero por culpa de la batería.
Problemas habituales a vigilar
- El 2.0 diésel falla por inyectores, filtro de partículas y junta de culata.
- El 1.4 diésel atasca el filtro de partículas si hace vida urbana.
- La batería híbrida de níquel enciende testigos y limita el modo eléctrico cuando envejece.
- El embrague del 1.6 acusa el uso urbano y conviene probarlo en atasco.
Cómo ha envejecido
Ha subido cuatro décimas porque un compacto Toyota de cadena, o el híbrido, se revaloriza frente a los diésel que acumulan averías de culata e inyectores. La subida se recorta en el 2.0 diésel: una unidad con la junta tocada y sin papeles que lo demuestren no justifica el precio del anuncio.