Opel Speedster
2000–2005 · Compacto
Motores: 2.2, 2.0 Turbo
Precio usado orientativo: 4.000–10.000 €
Este coche ha bajado enteros con los años.
Busca el 2.2 atmosférico con cambio manual y prueba que el embrague no patina: si huele a quemado al pisar a fondo, esa unidad ha visto circuito. El 2.0 turbo empuja bastante más, pero antes de comprar uno mira el humo en la salida de escape, el estado del intercooler y el nivel de aceite. El mercado está lleno de preparados, así que desconfía de escapes, suspensiones y reprogramaciones sin papeles.
Roadster de dos plazas y maletero mínimo construido sobre el chasis del Lotus Elise de segunda generación, no un Tigra con otra parrilla. Su gemelo británico con volante a la derecha es el Vauxhall VX220. Debajo de la carrocería van motores Opel, no Lotus, lo que facilita el mantenimiento frente al deportivo inglés.
Pros
- El chasis de origen Lotus sigue siendo la referencia de dinámica entre los roadster de este precio.
- El precio de ocasión queda contenido tratándose de un Elise con motor Opel conocido.
- El 2.2 atmosférico es la mecánica más sencilla y barata de mantener de las dos.
- El diseño de dos plazas conserva presencia incluso junto a deportivos mucho más nuevos.
- Hay una comunidad de aficionados que documenta el turbo, el recambio y las puestas a punto.
Contras
- Solo hay dos plazas y un maletero mínimo, así que no sirve como único coche de la casa.
- El 2.0 turbo acusa la edad en el propio turbo y en el consumo de aceite.
- Entrar y salir del habitáculo resulta incómodo, igual que en el Elise del que deriva.
- El mercado está lleno de unidades modificadas y maltratadas en circuito.
Problemas habituales a vigilar
- El 2.0 turbo echa humo y consume aceite cuando el turbo y el intercooler están tocados.
- El embrague y la caja de cambios sufren mucho con la conducción deportiva intensiva o de circuito.
- Los silentblocks y la geometría del chasis llegan descuadrados en unidades que han pasado por preparaciones.
Cómo ha envejecido
Ha perdido más de un punto porque el turbo no perdona el abandono y abundan las unidades de circuito disfrazadas de coche de calle. Un 2.2 de particular con el embrague sano y sin preparación sigue siendo una ganga dinámica; un turbo que consume aceite o un anuncio sin papeles de la preparación es una trampa a cualquier precio.