Mazda MX-5 NB
1998–2005 · Compacto
Motores: 1.6/1.8 BP
Precio usado orientativo: 3.500–8.000 €
Este coche ha bajado enteros con los años.
Busca el 1.8 con cambio manual, que es como este coche da lo mejor de sí. Antes de comprar uno, acciona la capota entera y busca cercos de humedad en la moqueta: las fugas son su punto débil. Pruébalo en una cuesta y en frío; un embrague que patina o una suspensión cansada delatan unidades que han visto demasiada curva o circuito.
Es el segundo MX-5, el que cambió los faros escamoteables del NA por unos fijos, y sigue siendo el roadster asequible por excelencia: ligero, de tracción trasera y con un 1.8 atmosférico sencillo. La comunidad alrededor del modelo es enorme y las piezas aparecen sin problema, algo raro en un biplaza de su edad.
Pros
- Sigue siendo ligero y el equilibrio al volante es el de un MX-5 de verdad.
- El 1.8 es atmosférico, simple de mantener y el recambio sale barato.
- La comunidad conoce el coche al detalle y las piezas aparecen sin drama.
- Retiene valor mejor que los roadster europeos de la misma época.
- El mantenimiento cabe en un taller generalista, sin pasar por la marca.
Contras
- El interior es justo de espacio y de materiales, incluso para su época.
- La capota es de lona y con los años pierde estanqueidad: hay que mirarla con calma.
- El maletero es mínimo y limita cualquier viaje de fin de semana.
- La seguridad y el confort son de los noventa y se notan en un viaje largo por carretera.
Problemas habituales a vigilar
- La capota da fugas con los años y el agua acaba en la moqueta y en los bajos.
- El mecanismo de la capota se desgasta y el cierre deja de ser hermético.
- El embrague sufre en unidades de uso deportivo y patina antes de lo normal.
- La suspensión llega cansada en coches que han hecho curvas o tandas de circuito.
Cómo ha envejecido
Ha bajado casi un punto porque la edad ya pesa y en el mercado abundan las unidades que han pasado por circuito, con embrague y suspensión castigados. Aun así, el NB conserva fama y comprador: un 1.8 manual con la capota seca sigue siendo la puerta de entrada al roadster, y uno con fugas o el embrague patinado no merece ni la visita.