BMW Z3
1995–2002 · Compacto premium
Motores: 1.8/1.9/2.0/2.2/2.8/3.0, M Roadster/Coupe
Precio usado orientativo: 4.000–15.000 €
Este coche ha bajado enteros con los años.
Busca el 2.0 o el 2.8 con cambio manual y la distribución ya revisada. Antes de comprar uno, escucha la cadena en frío: si traquetea, hay que cambiar el kit y eso no es barato. Prueba embrague y caja de cambios, sobre todo si la unidad ha hecho uso deportivo. El M Roadster y el M Coupé gastan más en ruedas, frenos y mantenimiento: piden otro presupuesto, no el de un roadster de domingo.
Fabricado en Spartanburg, fue el primer BMW hecho en Estados Unidos y hoy es un clásico asequible entre los roadster. La gama va de los cuatro cilindros a los seis en línea, con el M Roadster y el M Coupé como techo de prestaciones y de factura. Por dentro, el espacio es el de un biplaza de capota de lona, no el de una berlina.
Pros
- El diseño de roadster clásico conserva aura de coleccionista accesible.
- El M Roadster y el M Coupé ofrecen prestaciones altas a un precio todavía contenido.
- El chasis ligero sigue siendo divertido de conducir en carretera de curvas.
- Hay una comunidad amplia y las piezas todavía aparecen en desguace y especialistas.
- Los precios de ocasión varían mucho según versión, desde el 1.8 hasta el M.
Contras
- La mecánica BMW cobra tarifa premium en cuanto aparece una avería seria.
- El espacio y el confort son los propios de un roadster biplaza, no de un coche de diario.
- Las versiones M exigen un presupuesto de mantenimiento de deportivo, no el de un Z3 básico.
Problemas habituales a vigilar
- La cadena y la distribución fallan en motores con muchos kilómetros y se oyen traquetear en frío.
- El embrague y la caja de cambios sufren con la conducción deportiva intensiva y patinan en la prueba.
- La electrónica y los módulos BMW tienen un coste elevado cuando hay que sustituirlos.
Cómo ha envejecido
Ha perdido punto y medio porque ya no es un descapotable barato de diario: la cadena, la electrónica y la tarifa de taller BMW pesan cada vez más. Un 2.8 manual con la distribución hecha sigue siendo un roadster para aficionado; un M descuidado acumula facturas que no cubre el precio del anuncio.