Opel Omega B
1994–2003 · Berlina
Motores: 2.0/2.2/2.5/3.0 V6, 2.0/2.5 DTI, 2.5 TD
Precio usado orientativo: 1.000–4.000 €
Este coche ha bajado enteros con los años.
Quédate con el 2.2 de gasolina si quieres fiabilidad sencilla, o con el 2.5 DTI si haces muchos kilómetros, pero en el diésel exige papeles de bomba e inyectores. Antes de comprar uno, pruébalo en frío: si el DTI no arranca a la primera o tira humo, la inyección está tocada y la reparación cuesta más que el coche. El 3.0 V6 empuja y gasta a partes iguales; es otro presupuesto de mantenimiento.
La última berlina grande de Opel con propulsión trasera, plantada frente a la clase media alemana pero con precio de generalista. Es un coche de los noventa visto con los ojos de hoy: mucho espacio y confort de marcha por lo que cuesta un utilitario viejo, y una inyección diésel con mala fama que explica buena parte de ese precio. El V6 pone las prestaciones; el 2.2, la sencillez.
Pros
- El espacio interior y el confort de marcha siguen siendo los de una berlina grande, no los de un compacto.
- El 3.0 V6 entrega unas prestaciones que el 2.2 atmosférico no alcanza.
- Los precios de ocasión se han quedado en cifras de utilitario de los noventa.
- La mecánica de gasolina es conocida y se repara en cualquier taller, sin especialista de marca desaparecida.
- Existe una comunidad de clásicos accesibles que todavía documenta V6, DTI y recambio.
Contras
- La inyección DTI tiene mala fama en unidades sin mantenimiento de bomba e inyectores.
- La seguridad y los airbags son los de una berlina de 1994, muy por debajo de lo actual.
- Abundan las unidades muy castigadas, de flota o con años paradas en la calle.
Problemas habituales a vigilar
- Las bombas y los inyectores de la inyección DTI fallan con la edad y el gasóleo sucio.
- El embrague y la caja de cambios llegan gastados en unidades con muchos kilómetros de autovía.
- La suspensión y los silentblocks se fatigan tras más de veinte años de vida.
Cómo ha envejecido
Ha perdido dos puntos y medio porque es una berlina de los noventa, la inyección DTI da miedo y el recambio de confort escasea. Un 2.2 de particular con la carrocería sana sigue siendo mucho espacio por poco dinero; un DTI que no arranca en frío no vale ni el precio del anuncio.