Lotus Elise S2
2000–2011 · Compacto
Motores: 1.8 K-series, 1.8 VVTL-i Toyota (118–192 CV)
Precio usado orientativo: 18.000–38.000 €
Este coche ha bajado enteros con los años.
Si hay que quedarse con uno, el 111R o el 135R con el 1.8 de origen Toyota: es el que no da guerra. El K-series de Rover es más delicado con la junta de culata y la refrigeración, así que mira el nivel y el color del refrigerante antes de comprar uno. Comprueba el chasis de aluminio: golpes, puntos de unión y soldaduras. Y desconfía de las unidades de circuito, que delatan el trote en la suspensión y los neumáticos.
Roadster de peso mínimo construido sobre un chasis de aluminio soldado, una configuración que no tiene rival en este tamaño. La segunda generación convive con dos mecánicas: el antiguo K-series de Rover y el 1.8 de origen Toyota con distribución variable, que es el más fiable de los dos. Es un coche para disfrutar, no para viajar: entrar y salir cuesta y la lluvia se nota dentro.
Pros
- El peso y la dinámica de conducción son de referencia absoluta en este tamaño.
- El chasis de aluminio soldado aporta una rigidez que muy pocos coches alcanzan.
- El 1.8 de origen Toyota del 111R es claramente más fiable que el K-series de Rover.
- El valor residual aguanta fuerte en las unidades bien mantenidas.
- El consumo es mínimo y, con el motor Toyota, el mantenimiento mecánico es sencillo.
Contras
- El K-series queda marcado por los fallos de junta de culata y de refrigeración.
- Entrar y salir del habitáculo es difícil: no es un coche de gran turismo.
- El interior es básico y deja expuesto al conductor a la lluvia y al clima.
- Las unidades que han pasado por circuito llegan con la suspensión y los neumáticos gastados.
Problemas habituales a vigilar
- En el K-series la junta de culata falla y el refrigerante desaparece sin fuga visible.
- La suspensión y los silentblocks se desgastan con el uso deportivo continuado.
- Los puntos de unión y las soldaduras del chasis de aluminio acusan los golpes previos.
Cómo ha envejecido
Ha perdido algo más de un punto porque como coche de diario resulta incómodo y el K-series sigue dando problemas de culata. Pero la imagen y la reventa del segmento purista aguantan: un 111R de particular con el motor Toyota sigue cotizando, mientras que un K-series con la culata llorando o una unidad de circuito a precio de saldo no merecen el aluminio que llevan debajo.